—Somos
dos tíos fuertes, ¿a que sí? —pregunta
Lucas cada mañana mirándole a los ojos fijamente. Y, día tras día, un sórdido
y largo silencio es la única respuesta.
Hoy,
una vez más, ha vuelto a mirarle detenidamente y, observando en su rostro algunos
moratones, le interroga: —¿A que defenderemos a mamá cuando papá llegue tarde
y tan raro y se meta con ella? Porque
somos dos tíos fuertes, ¿a que sí?
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Imagen de internet |
Esta
vez la respuesta viene dada por el viento que, como contagiado de rabia e
impotencia, cierra la puerta del armario de golpe, haciendo que el espejo
estalle en mil pedazos. Lucas, solo,
llora amargamente.
Mi aportación de esta semana a REC (Cadena Ser). Frase inicial: "Somos
dos tíos fuertes, ¿a que sí?".
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