jueves, 4 de junio de 2026

Vida contemplativa

En el convento del Gran Silencio es la hora del recreo comunitario. Las religiosas pasean con desenfado por el claustro, mientras la madre abadesa las sigue a unos metros de distancia. Intenta reprimir los sucesivos conatos de risa que la asaltan, amenazando romper la severidad de su rostro; son fruto del devaneo de sus pensamientos, más ocupados en lo mundano que en lo excelso. Juega a despojar a las hermanas de sus nombres religiosos, rebautizándolas en la pila de su imaginación: “A sor Tija el nombre le viene como anillo al dedo, pues lleva con mucho orgullo su alianza con Dios. La acompaña sor Teo, que concibe la vida como una tómbola en la que ha sido agraciada con el regalo de la fe. Detrás puede verse a sor Tilegio; se rumorea que aún guarda, oculta entre sus escasas pertenencias, la última bola de cristal. Es íntima de sor Bona, a la que todas envidian por su rico bagaje cultural”.

De pronto, la madre abadesa tropieza y cae. Una de las postulantes corre en su auxilio.

Sintiéndose cautiva de un inesperado embeleso entre los brazos de la joven, la madre abadesa exclama: "Tú serás sor Prendente".

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Escrito por Juana Igarreta para ENTC - Propuesta: la imaginación


jueves, 28 de mayo de 2026

Ancha es Castilla

Se acercaba el ocaso y, cansado su espíritu, Teresa ya comenzaba a flaquear. Tras unas extenuantes jornadas finalmente tenía ante sus ojos la villa de Consuegra. Apenas divisó su silueta recostada en el cerro, tuvo el pálpito de que aquel sería un lugar propicio para la nueva fundación. Algo le dijo que no era una de aquellas corazonadas que otrora le sobrevenían al amparo de su incansable divagar entre lo divino y humano. Gracias a Dios y a la férrea disciplina carmelitana casi había conseguido domeñar a “la loca de la casa”.

Absorta en tan cruciales consideraciones, de pronto se sintió atraída por el quejumbroso traqueteo de un molino cercano cuyas aspas giraban a merced del viento. Dejando a rebufo del mismo cualquier atisbo de quijotescos desvaríos, tuvo ocasión de columbrar la gigantesca obra que se perfilaba en su mente. Mas, ahora era preciso tener los pies en el suelo. La comitiva del Santo Oficio, con su farfolla y sus antorchas estaba a pocas leguas. Conocedores de sus andanzas seguían de cerca sus pasos. Aquella manera tan suya de entender los dogmas, amén de sus antecedentes familiares, la delataban. A fe que no era santa de su devoción.






miércoles, 29 de abril de 2026

Conjugando tiempos

 

¿Cómo iba a esperar Amalia, tras recorrer medio mundo como fotógrafa de guerra, que el mayor conflicto al que enfrentarse le sorprendería en el confort de su casa?

Ha pasado muchos años empuñando su cámara como arma de denuncia, plasmando en cada imagen la injusticia y el sufrimiento humanos, capturando el desgarro en la mirada de quienes lo han perdido todo. Pero hasta ahora, por muy empática que se mostrara con los que eran objeto de su observación, el dolor siempre se quedaba al otro lado de la cámara.

El colapso llegó sin avisar, robándole la luz de un día primaveral y de muchos de los que vendrían después. Se adueñó de su forma de moverse, de sus palabras, de su vida. Y de pronto se sintió conjugando los verbos en pasado: “Yo andaba bien, yo hablaba bien, yo estaba bien”. Esa cotidianidad truncada que tantas veces reflejaban sus fotografías, ahora la sufría en sus propias carnes.

Desde entonces, Amalia hace de cada día un acto de resistencia frente al ictus que la somete. Cada vez está más cerca de volver a conjugar su vida en presente: “Yo ando bien, yo hablo bien, yo estoy bien”.


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Escrito por Juana María Igarreta para ENTC - Propuesta: coraje



jueves, 16 de abril de 2026

Anagrama

Aurelio no salió excesivamente mal parado de sus travesuras infantiles. Apenas le quedaba el recuerdo de algunos chichones y restos de alguna que otra cicatriz. Eso sí, arrastraba una cojera, producto de una de tantas caídas sufridas durante sus correrías por los accidentados andurriales de aquel poblado perdido de la mano de Dios. La escasa atención médica y una absoluta confianza en los remedios caseros hicieron que algo en principio de relativa importancia fuera a más, hasta el punto de acarrearle cierta incapacidad. Lejos de suponerle un hándicap, Aurelio echó mano de su talante animoso y ocurrente, y sacando coraje de su cojera la convirtió en su seña de identidad. Era todo un espectáculo verlo caminar con aquel ademán, un tanto forzado pero sin embargo no exento de gracia. Tal vez solamente era una manera de disimular algo que seguro que le hacía sufrir.  Pese a todo había algo que no olvidaba hacer cada día. Sabedor de la hora en que la tía Ramona salía de su partida de cartas, se acercaba cada tarde presto a empujarle la silla de ruedas por la pequeña rampa que conducía a casa. Después se retiraba ya cansado a la suya.


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Escrito por Javier Igarreta para ENTC - Propuesta: Coraje 


viernes, 6 de marzo de 2026

Palabras contrariadas


Ya venían quejosas las palabras del poco rigor con que se las estaba tratando, cuando ocurrió el dislate: alguien había confundido astronomía con gastronomía.

La reacción de las dos palabras afectadas no se hizo esperar. Conscientes de su poder para configurar el pensamiento humano, acordaron mantener durante un tiempo sus significados cruzados. Sería una lección ejemplarizante.

Un día todos los astrónomos se levantaron con una suerte de agujero negro en el estómago. Arrastrados por una enigmática fuerza, en lugar de encaminarse a sus correspondientes observatorios para seguir estudiando el universo y sus cuerpos celestes, salieron desaforados en busca de restaurantes con estrellas Michelin.

Pero lo peor fue cuando ese mismo día la NASA se llenó de cocineros. Armados con sus panoplias de cuchillos, invadieron el organismo decididos a comprobar si lo que allí dentro se estaba cociendo era de su gusto; en caso contrario, procederían a cortarlo por lo sano.

Así las cosas, tuvo que mediar la palabra diálogopara que sus dos compañeras volvieran a sus respectivos roles, frenando de esta manera el caos que estaban provocando.

Desde entonces, a pesar del aparente orden restablecido, los precios de los productos gastronómicos no han dejado de ser astronómicos.


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lunes, 23 de febrero de 2026

Sin orden, pero concierto

Desde que cambiaron el sistema informático la Sociedad Filarmónica era un auténtico caos. Pese a los desvelos del ordenanza el desorden estaba a la orden del día. Ni siquiera el director de orquesta conseguía coordinar al grupo. A menudo perdía los papeles. Sobre todo ante las faltas de puntualidad. Al fin y al cabo su trabajo se basaba en una estricta medida del tiempo. No podía soportarlo, le chirriaban los desajustes.

Un día, el concertino llegó tarde al concierto. Consciente de que había “dado la nota” con su inoportuno retraso, procedió como de costumbre y avisó al oboe para que diese el “la” de rigor. Sonó tan desafinado, que el director, fuera de sí hizo ademán de arrojar la batuta. A continuación comenzó a marcar una serie de movimientos anárquicos y sin sentido. En un alarde de atrevida versatilidad la orquesta se dejó llevar, y a partir del aparente disparate consiguió empastar una incalificable armonía. La interpretación resultó tan desconcertante que la platea quedó muda. Pero bastó la insinuación de un tímido aplauso para que el respetable perdiera la compostura y abandonando sus asientos estallara en una desenfrenada algarabía de aplausos y pataleos sin orden ni concierto.


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Escrito por Javier Igarreta para ENTC - Propuesta: el desorden.


martes, 3 de febrero de 2026

La fe de Ismael

Ismael atraviesa la galería central de la residencia a la que acude de voluntario. Los numerosos internos que ocupan sillas de ruedas dispuestas sobre el suelo embaldosado en blanco y negro, se le antojan piezas de ajedrez esperando el empuje de unas manos que las mueva, escaque tras escaque, en el tablero de una nueva jornada.

Clara llamó su atención desde el primer día. Su postura rígida y mirada hierática le evocan la imagen de una virgen románica de la iglesia de su pueblo, a la que siendo niño sus padres adoptivos lo alzaban una vez tras otra pidiendo su bendición.

Ismael nunca ha sentido el fervor religioso que se respiraba en la familia que lo acogió. Lo más parecido a la fe que conoce es creer que si su madre biológica lo abandonó, como siempre sostuvieron las Hermanas de la Caridad, fue porque no tuvo otra salida. Y esa fe lo ha llevado a vivir con la esperanza de poder un día conocerla. Sabe que es un deseo difícil de alcanzar. Lo que no sabe es que la dificultad roza lo imposible cuando la madre ha vivido creyendo que su hijo nació muerto.


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Escrito por Juana Igarreta para ENTC - Propuesta: la Fe.

viernes, 23 de enero de 2026

Credo ut intelligam

Recién ingresada en la abadía, la hermana Rigoberta trataba de olvidar el fragor de la fundición. Heredera de una saga de la industria del acero, era una gran experta en todo lo relativo al convertidor Bessemer. Sin embargo un proceso de espiritualidad fraguado a fuego lento le había empujado a dar un paso trascendental. Si bien no le costó demasiado adaptarse al rigor conventual, a la hora de enfrentarse a los misterios de la fe no podía evitar sacar a relucir su tendencia analítica. La madre abadesa le repetía constantemente que no se trataba de entender sino de creer, pero cuando veía al padre Rosendo oficiar con aquellos ademanes tan bruscos el ritual del misterio de la transustanciación, le asaltaba un conato de incredulidad. Todo cambió el día que, con motivo de unos ejercicios espirituales, ofició la misa un joven frailecillo de aspecto angelical, que recogido ante el altar manipulaba lo sagrado con suma unción. Embelesada y confundida en el momento de la consagración, la hermana Rigoberta vio cómo aquellas manos tan blancas se elevaban fundidas con la sagrada ofrenda. Incluso ella misma se sintió elevada tras la estela de aquel cuerpo glorioso.

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jueves, 8 de enero de 2026

El regalo del Olentzero

Son las primeras navidades tras la muerte del abuelo. Aún así, la abuela se ha empeñado en celebrar la Nochebuena en su casa. Cuando hemos llegado ya estaba la mesa puesta. ¡El sitio del abuelo también tiene su cubierto!

Suena el timbre. Nos miramos unos a otros con extrañeza porque no esperamos a nadie. La abuela sale presurosa de la cocina y se dirige a la entrada. Yo la sigo, pero me quedo expectante unos metros atrás.

La abuela abre la puerta y entra un desconocido. Hablan bajo, justamente consigo entenderles:

— Pasa, pasa… cuánto tiempo, deja los regalos por ahí. La casa sigue estando igual que cuando te vestías de Olentzero.

— ¿Están todos? ¿Mario también?
— Sí, sí, al fin pudo coger a tiempo el avión. Ya creía que te morías sin verlo. Ahora es cuando más se te parece.





martes, 16 de diciembre de 2025

Hasta luego, Lucas

No recordaba haberlo escondido tan bien. Sólo que fue antes de abrir la puerta a Matilde, que alternaba timbrazos y voces acompañada de su gatita negra recientemente recogida de la calle. Su vieja lavadora estaba perdiendo agua y necesitaba ayuda.

Llegó el 22 de diciembre y el boleto no había aparecido. "Tampoco me iba a tocar", pensó Lucas intentando consolarse.

Al volver de pasar las navidades con la familia, encontró bajo su puerta una nota: "Gracias por todo, Lucas. Siento no haberte dado un abrazo de despedida. Te deseo lo mejor. Ah, a la gatita he decidido llamarla Fortuna".




Relato finalista Relatos en Cadena - Semana 12.


Escrito por Juana Igarreta para Relatos en cadena - Cadena Ser- Frase de inicio "No recordaba haberlo escondido tan bien".