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domingo, 8 de abril de 2018

Souvenir


Irrumpiste en mis sueños
cuando regresé de Praga,
ahora habitas mis desvelos
con tu afán de cucaracha.


Escudriñas mis recuerdos,
fisgoneas en mis traumas
y, de noche, casi siento
que merodeas mi cama.


Consulté con curanderos
y con pastores de almas.
Acudiré a mi librero,
él tiene línea con Kafka.


Imagen de Internet

martes, 18 de marzo de 2014

De la España invertebrada

De la España invertebrada
al Wertebraje de ...
y esos puntos suspensivos
que los resuelva Gasset.

Entre tirios y troyanos,
entre el antes y el después,
se lo llevan a dos manos
y aquí el manco no es el rey.

Ni manco, ni va desnudo,
ni tuerto donde lo ven
los que tienen como embudo
la medida de la ley.


Vayamos todos unidos,
furiosos como Quijotes,
inventémonos molinos
para embestirlos al trote.

Entretanto, malandrines
expertos en buenas formas,
nos roban con mil ardides
vestidos de justas normas.

Baroja, Unamuno y Larra
se la coman con su plan
a esta España inwertebrada
y que rabie Valle Inclán. 


Javier Igarreta


miércoles, 12 de marzo de 2014

Noche de "finde"

Neón, neón, neón,
lucecitas de colores
verde, rojo, marcha, stop
entre el rugir de motores.

La noche, fresquita y azul,
la calle, repleta y febril,
aroma a estertor de autobús,
arritmia entre el ir y el venir.

Bostezos que apuran su hastío
al pie de la barra de un bar,
miradas mirando al vacío
cansadas de tanto mirar.

Pamplona de noche - Imagen de internet

Sirenas que cortan la noche
robando segundos al tiempo,
enigmas que viajan en coche
buscando vivir el momento.

Y lanzan campanas al vuelo,
residuos de antiguos fervores
de ritos, preceptos y clero
que hoy entretienen a insomnes.

La noche extiende su manto
hecho de sueños y sombra
hechizos y desencanto
suspiros, miedos y bronca.

Javier Igarreta

jueves, 22 de septiembre de 2011

OBSERVACIONES DEL VIAJERO

No existen ciudades feas,

sólo hace falta mirarlas

con ojos de ver el alma,

interrogar a sus piedras,

y sentir dentro la fuerza

en esas noches de calma.




No existen ciudades feas,

aunque carezcan de plazas

de ésas que albergan leyendas

y murallas que nos datan

la presencia de los celtas.





No existen ciudades feas,

aunque ocultas en los mapas

no destaquen casi en nada,

pero, tal vez, eso sea

la razón que empuja a verlas.





No existen ciudades feas,

sí,  las hay disfrazadas

de "emblemática" belleza,

cual santuarios de la nada

brillante y acristalada.





No existen ciudades feas,

tan sólo miradas ciegas

incapaces de ver nada,

ni el blanco en las azoteas,

ni los azules al alba,

ni esas humildes callejas

que duermen para soñarlas.

Javier Igarreta Egúzkiza, 22/09/11.




domingo, 5 de junio de 2011

Súplica a un ciprés


Verde pregunta, tal vez lamento,


buscando la luz desde el silencio,


voces envueltas entre tus nervios


que hacia el cielo azul apuntan ciegos.




Allá, en la paz de los cementerios,


cual centurión guardando el misterio,


tu fronda obscura amenaza al miedo,


entre las tumbas de ausencia y duelo.




Cuando te mueves al son del viento,


es tu estatura serio argumento,


recia plegaria, eficaz aserto,


contra el olvido a favor del muerto.






Ciprés, que alargas tenaz tus ruegos,


dime, si sabes, ¿qué hay tras el tiempo?


dime, si tengo razón si temo


cuando de noche casi no duermo.




Ciprés, que entiendes mis pensamientos,


dame respuestas a lo que siento,


tú, que eres rey entre los que fueron


y que ahora son tan sólo un recuerdo.




Atiende pronto y responde presto,


lo doy por hecho y te lo agradezco,


ciprés, que al cielo apuntas derecho


buscando la luz desde el silencio.


Javier Igarreta Egúzkiza, junio 2011.

sábado, 29 de enero de 2011

LA MEMORIA DE LOS PUENTES

Los puentes tienen memoria

y, andando el tiempo, recuerdan

esas pequeñas historias

grabadas entre sus piedras.






Allí, dormidos se quedan

ecos de días de gloria,

de esos cánticos que suenan

celebrando la victoria,

y esos restos de la euforia

transformados en leyenda,

logran dejar en los que odian,

también, su pequeña huella.


La vida sigue cual noria

y los puentes la contemplan,

tan banal, tan ilusoria

y, sin embargo, tan plena.



Esos rumores que lleva

el río en su trayectoria,

puente a puente hacen la historia

que cada puente recuerda.

Javier Igarreta (29/01/2011)

sábado, 8 de enero de 2011

LA SOPORTABLE LEVEDAD DEL SER

Ser y no ser,


ser un instante


contante y sonante,


con un eco que es ayer


y un atisbo que, insinuante,


aún dista mucho de ser.



Ser un ser,  que apenas es


frágil cesura inquieta,


entre un antes y un después.



Ese instante que se fue,


que aún perdura en la memoria


o, tal vez, dejó de ser


mudo sin pena ni gloria,


ya no es ser, sólo su historia.



Tampoco tiene que ver


con el ser, lo que se espera


que suceda en el después,


porque el ser sólo es ahora,


ni anticipo ni demora,


un momento que atesora


todo y sólo lo que es.



Esos recuerdos del ser,


son como brillos de estrellas


que, a pesar de ser tan bellas,


ya no son, fueron ayer.



Y esa ilusión del después,


hace que el ser aparente


sea en verdad lo que siente,


porque el pasado así fue.



Javier Igarreta Egúzkiza, 11/11/2010

jueves, 6 de enero de 2011

RIMAS Y APEGOS

Andén, rima con tren,


en marcha, con escarcha,


un día con lejanía


y después, es más que un mes.


Lo que ha sido, ya es olvido,


el amor,  rima con flor,


lo marchito, con un grito


y lo frío,  con vacío.


Mi yo, ya no rima con tú,


ni mi verso,  con tu universo,


adiós, se hizo un eco tras vos,


el tiempo,  rima con viento.


A veces, aún riman con siempre,


recuerdos que añoran su invierno,


de risas,


sonrisas


y brisas,


rimando en un tren que se fué.



"La vida, un instante de humo,


entre un tren que se aleja


y otro que se acerca"  (Egomet)



Javier Igarreta Egúzkiza, 8/11/10

domingo, 14 de noviembre de 2010

AVARO DE TIEMPO


Que no me roben el tiempo,

que no me quiten mis horas,

que me dejen en silencio

entre el rumor de mis cosas.



Que no me abrumen diciendo

que vivo a tontas y a locas,

que sólo disfruto yo a solas,

pues nunca a solas me encuentro.



Jamás me pierdo en bicocas

de ilusorios pasatiempos,

ni alimento los bostezos

que se alojan en mi boca.



Esgrimo, atento, el ingenio

como jugando a la comba,

con el canto de una alondra

columpiándose en invierno.



Enhebro puntos de alfombra

con los hilos de azul cielo

y una aguja, rojo fuego,

cuando el sol busca las sombras.



Que no me roben mi tiempo,

que lo tomen de las olas,

que en sus crestas espumosas

hay latidos de lo eterno,

cuando su rabia sonora

se transforma, en un momento,

temporal experimento

desde un siempre, hasta un ahora.



Que no me roben mi tiempo,

ni negocien mi demora,

que hagan pactos y recojan

los restos de tiempos muertos.

Javier Igarreta.

lunes, 30 de agosto de 2010

PLEGARIA DE UN ATEO DE BAJA INTENSIDAD


Gloria a Dios en las alturas,


disputándole al ozono


los espacios de su trono,


compartiendo serias dudas,


sobre si apta es la espesura


esencial, por la que somos


justamente criaturas.





Gloria a Dios en las alturas,


con cantos bajos de tono,


entre chatarras a coro


de galácticas basuras,


que hasta al cielo mismo abruman


tantas órbitas de adorno


kitsch celeste, de alma absurda.




Gloria a Dios en las alturas,


si es capaz de ser, con todo,


pura esencia de su modo,


de ser mudo si van duras,


de callar si van maduras


y hacer mutis por el foro


cuando esperas una ayuda.


Javier Igarreta, 23/07/10



A UNA MONJA




Por la calle Salsipuedes


solitaria va una monja,


domingos, martes y viernes.


Me mira,  siempre de frente,


cuando vengo de la compra


y ella sale hasta la fuente.


Si me paro, se demora


en su paso intermitente,


me sonríe y sigue sola.


Es menuda, pero tiene


bajo el hábito de monja,


no se qué, que la engrandece,


cuando domingos y viernes


saca el rosario y airosa,


va desde el fondo a la fuente.


Tamién los martes se siente


su presencia primorosa


con arrugas en la frente


y esos ojos que, con verte,


parece que te despojan


y se adentran en tu mente.


Tal vez, no sea una monja,


tal vez, sea cosa de duendes,


tal vez, un sueño que mora


en la calle Salsipuedes.

Javier Igarreta, 21/07/10






domingo, 25 de julio de 2010

A UNA COLILLA


tu aspecto de anacoreta,
Colilla, presencia escueta,

cigarro venido a menos

dejado en el cenicero,

chupada tu alma secreta.

Colilla, cantar yo quiero,

tras corta vida repleta

de instantes de humo y de fuego.

Mas, ya pagas el despego

del que gozó de tu entrega,

tal vez, con alguién colega,

chupada hasta un punto extremo.

¿Recuerdas esos momentos

estrella en la larga espera,

al pie de aquella escalera,

brillando tu rojo intenso?

Jamás vi yo humo tan denso,

ni volutas tan coquetas,

casi eran como cometas,

puestas de matute en verso.

Precisamente,  yo pienso,

que te dió el carnet de muerta,

aquel que con ansia fiera

hablaba, con humo al viento.

Después, con desdén,  te observa,

sin pena, tan solo atento

a que,  al fin, cese tu aliento

y acabes ceniza yerta.

Javier Igarreta (19/07/2010

domingo, 18 de julio de 2010

ESPUMA BLANCA




Por donde suben los toros

tras los mozos, de mañana,

poco después, un arroyo

de espuma, que fluye blanca,

arrastra el miedo pringoso.



Ese miedo que se palpa,

entre cánticos devotos

y ocasionales gimnastas,

que pelean por las fotos,

aunque pocos por las astas.



Pero la espuma hace un coro

de las angustias pasadas,

de los suspiros y ahogos,

de los nudos de garganta

y los recuerdos del toro.



¡Corre, corre, espuma blanca!

lleva hasta el río, con cloro,

restos de juerga trufada,

con el miedo y valor de unos

que se la juegan de cara.



¡Corre, corre, espuma blanca!

hasta el desagüe, que ansioso,

regurjita, sin templanza,

mito, alcohol y despojos

de una fiesta que se escapa.

Javier Igarreta Egúzkiza (13/07/2010)

viernes, 9 de julio de 2010

TIC-TAC


La cocina solitaria

en una tarde encendida,

y la tenaz maquinaria

del reloj, da por vencida

otra hora rutinaria.

Otra hora desprendida

de la incógnita del tiempo,

hecha factores de vida,

donde juega más lo incierto

que la certeza elegida.


Mas cuando el tiempo despide

ese tufillo a "ya muerto",

el tic-tac, quizás decida

dejar su ritmo  resuelto,

y su rutina cumplida.


En esta tarde encendida,

donde escucha solitaria,

su propio aliento, vencida

cada hora rutinaria,

por la máquina y la vida.

Javier Igarreta, 2/07/10

jueves, 1 de julio de 2010

PESQUISAS




Preguntad a las manzanas,

¿quiénes fueron los ladrones,

que forzaron las ventanas?



Preguntad a los rosales,

¿dónde estaban los fantasmas?

¡No salieron a asustarles!



Preguntad a las terrazas,

a los tiestos y jarrones,

¿cómo no vieron sus caras?



A los gatos y a las gatas,

negros, blancos y marrones,

preguntádles  ¿dónde estaban?



Si se muestran reservones,

disimulan o se callan,

olvidad hasta su nombre.



Si responden que fué al alba

de una noche de rumores,

preguntad ¿cómo sonaban ?



Pues si el viento es la amenaza,

y hechos de aire sus temores,

dadles puerta de esta casa,

que hagan sitio a los ratones,

a los bojes, a las hiedras,

a la herrumbre y los gorriones.

Javier Igarreta Egúzkiza

domingo, 27 de junio de 2010

PRIMAVERA GRIS



Ya no quedan arboledas

donde aliviar la tristeza,

casi todas están llenas

del estertor de la fiesta,

de arruinadas papeleras

entre vasos y botellas,

de miradas que te acechan,

de risitas que se ceban

en los traspiés de las viejas,

de almas grises que no sueñan

y otras almas que desertan.



Ya no quedan arboledas

donde aguardar las respuestas,

sólo quedan en las piedras

las preguntas boquiabiertas,

los silencios que recuerdan

el vibrar de las ausencias,

y ese vértigo que enhebra

en sus ojos la monserga

de amenazas y reyertas,

cuando la noche se acerca

y con la nada se acuesta.



Javier Igarreta Egúzkiza (18/06/10)