Mantenían una relación compleja, pero
el envarado escritor nórdico nunca imaginó que la sangre llegaría al fiordo. Un
pequeño matiz fue suficiente para transformar al envidioso traductor en su “asesino a sueldo”. Cuando adivinó, entre líneas,
aquel mensaje subliminal, convertirlo en móvil sólo fue un exagerado tic
de deformación profesional.
![]() |
Imagen de Internet |
Escrito por Javier Igarreta para
No hay comentarios:
Publicar un comentario