Al atardecer,
la silueta de la gran ciudad emerge cegadora y titilante recortada en el
horizonte. Edificios de diseño vanguardista, coronados de enormes y dinámicos letreros
luminosos, anuncian importantes firmas comerciales, paradigmas de la modernidad
y del progreso.
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Imagen libre de Internet |
Al atardecer,
en los extrarradios de la gran ciudad, la puerta trasera de un falso almacén, tapadera
de un taller de confección ilegal, va escupiendo un largo reguero humano. Son
mujeres inmigrantes que durante interminables jornadas de trabajo, y bajo la
mirada vigilante e inclemente de un capataz, galopan sobre sus máquinas
cosedoras a un ritmo trepidante. Mujeres hacinadas en un sórdido sótano
herméticamente cerrado. Aisladas no solo de la luz del día, aisladas del más
mínimo rayo de esperanza.
Esta
madrugada han llegado al taller dos nuevas mujeres. Mientras en la oficina, en un
acto premeditado, la sensual Lucía se contonea ante los ojos lascivos del
capataz, Isabel, en el taller, observa y
toma nota de las ínfimas condiciones laborales a las que están sometidas esas
mujeres. Quiere contar al mundo que tras el refulgente éxito comercial de
algunas grandes firmas se esconde un sombrío mar de injusticia, en cuyas aguas
se ahogan los derechos y la dignidad de
las personas.
Cuánto más brillante, más hay que esconder.
ResponderEliminarSaludos!
Pues sí, las luces nos deslumbran y no nos dejan ver la realidad. Gracias por pasarte por aquí y comentar. Saludos
EliminarQue bien has ilustrado Juana lo escondida que tienen la puerta de la indignidad algunas compañias de éxito.
ResponderEliminarMuchas suerte en el concurso.
Saludos.
Sí, la verdad es que cada vez es más sabido que están proliferando este tipo de talleres ilegales en algunas grandes ciudades. Gracias por tu comentario, Alfonso. Saludos
EliminarNos vestimos con la sangre de personas que sufren. Muy buena denuncia.
ResponderEliminarUn saludo
JM
Así es. Pero resulta ya muy difícil evitarlo, porque firmas cuya producción antes era nacional, ahora cuentan con mano de obra de fuera cuyas condiciones de trabajo no conocemos. Gracias, Juan Manuel. Saludos
EliminarUn texto-protesta que destapa la realidad. Suerte y beso!
ResponderEliminarHola, Bea. Es fácil hablar de estos temas; lo difícil es hacer algo para cambiar la realidad. Gracias por tu visita. Besos
EliminarHola, muchas gracias por tu visita, te mando un saludo desde Madrid
ResponderEliminarGracias a ti también, María De Los Ángeles, por pasarte y comentar. Otro saludo desde Navarra.
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