viernes, 21 de julio de 2017

Extravío



Saturado de horizontes y de nieblas matinales, el farero perdió el norte y la estela de sus naves. Con sus ojos extraviados, busca los recuerdos varados en el vaivén de las olas. Por las noches, los destellos del viejo faro acunan, desde la lontananza, los fantasmas del insomnio del farero.

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miércoles, 19 de julio de 2017

Espejismo



Al escuchar el estallido corrió a preguntar a su padre qué había sucedido. Este, escopeta en mano,  señalando el viejo espejo del que apenas quedaban unos fragmentos en los vértices del marco, dijo: “Le ordené varias veces que se fuera, pero no había manera de hacer salir a ese carcamal”.



jueves, 29 de junio de 2017

Al rojo vivo



Lucas espera a que los niños estén dormidos para estallar. Últimamente los vestidos de Julia se le antojan demasiado cortos y las cenas que comparte con sus compañeros de trabajo excesivamente largas. Los gritos se clavan en los oídos de ella como alfileres en un acerico.
Julia le reprocha falta de confianza, pero piensa que sus celos, en el fondo, son una prueba de amor. Por eso perdona las palabras ofensivas que Lucas le dirige cuando pierde el control.

Al día siguiente, en la oficina, ella trata de dilucidar porqué su relación con Lucas, modélica a los ojos ajenos, se ha tornado quebradiza como una hoja en otoño. Por un momento clava los ojos en el rojo rubí que luce en su dedo corazón, y juraría que ha perdido repentinamente su fulgor primigenio.
“¿Qué harías tú sola con los niños?  ¿Qué pensarían ellos de su padre?”, se pregunta una y otra vez.
Es viernes y un ramo de fragantes rosas rojas le espera en la mesita del vestíbulo. Y decide darle una nueva oportunidad.

No pasa mucho tiempo hasta que Julia recibe un último obsequio de Lucas: una gran caja de bombones. Es roja, a juego con su mejilla.

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Escrito por Juana Igarreta para  Esta noche te cuento

martes, 20 de junio de 2017

Perdido en la trama

Apenas esbozado el planteamiento, el escritor se sintió vacío y abocado a un nudo gordiano. El presunto asesino, libre del corsé argumental, incubaba un creciente deseo de matar al padre. Pero el escritor reaccionó, justo a tiempo de desarmarlo. Ya en vena, se deshizo de él en un desenlace fatal.

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jueves, 15 de junio de 2017

Silencioteca



Después del ensordecedor trabajo acude a una sesión de silencioterapia. Pero desde que ella también asiste, colmando la sala de una callada voluptuosidad, su corazón pulsa fragoroso cual tambor, perturbando el sosiego de su silente paraíso.



No sabe a quién reclamar: si al local, a ella, o a su corazón.


sábado, 20 de mayo de 2017

Echando un capote

El noble animal cruzó el albero, saltó las tablas y recorrió el callejón, cuya única salida era un círculo vicioso. Acudió reiteradamente al engaño, hasta sucumbir de un artero bajonazo. Aunque el estoque le llegó hasta lo más hondo, no logró hacerle sentir la presencia del duende. División de opiniones.
 
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Escrito por Javier Igarreta para

martes, 16 de mayo de 2017

Interrogantes resueltos

Desde la azotea observó embelesado la noche estrellada. Mientras se vestía de Superman, pensó, aliviado y exultante, que al fin había entendido para qué el abuelo Celso le había regalado, sin pedírselo, ese mágico disfraz en su último cumpleaños; y por qué después se había marchado al cielo sin despedirse.
 
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Escrito por Juana Igarreta para

jueves, 4 de mayo de 2017

Carta desde el viejo café Gluck (Homenaje a Stefan Zweig)

Querido Stefan:


Cuando una densa y selectiva sombra fue asolando Europa, supimos que huiste en busca de refugio a lugares lejanos. Pero cuando el corazón es perseguido en la tierra que le enseñó a latir, cabalga herido, errante y desarraigado, y ningún lugar de exilio le es propicio para hallar la paz interior.
Siempre te mostraste temeroso ante la vejez; horizonte que tus ojos, avezados vigías de otras vidas, no gustaban observar en la tuya, y menos en mundos, aunque solícitos, extraños.
No pudimos impedir que te entregaras a la desesperanza junto a tu fiel e incondicional Lotte. Ella, como si se tratara de revisar un capítulo más de uno de tus libros, tampoco esta vez se negó a acompañarte. Y aquella malhadada noche del 23 de febrero de 1942, acordasteis despojaros de porvenir y, con vuestras manos entrelazadas, abrazar la muerte.
Nosotros, aquejados de prematura orfandad tras tu ausencia, fuimos arropados por los que, ávidos de conocerte conociéndonos, han hecho que tus letras no sean presa de la fugacidad y el olvido.

En nombre de todos los que fuimos concebidos al ritmo trepidante de tu máquina de escribir. Con gratitud,


Mendel el de los libros




viernes, 28 de abril de 2017

Pensando en ella

Por fin había llegado el día. Lejos de los ojos inquisidores de la ciudad, aquella mansión de piedra y ventanas enrejadas, provista hasta de una recoleta capilla, le sedujo desde el primer momento. Sobre todo pensando en ella.
Echó un último vistazo al interior de la casona, aromatizada con aquel jabón perfumado que a ella tanto le gustaba, y esperó a que oscureciera. Aunque el lugar estaba en medio de la nada, toda discreción era poca.
Cuando se acercó al coche, comprobó que la joven novicia con su catecismo entre las manos, todavía era presa de los efectos del narcótico.

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viernes, 21 de abril de 2017

Ocaso

Sentado en la orilla, contemplaba hipnotizado el borboteo del agua. Las hojas caían somnolientas desde la majestuosidad dorada de los chopos y escapaban, río abajo, cabalgando la corriente. Cuando salió de su ensimismamiento, la vio a su lado pálida e insinuante y ocurrió lo inevitable. Después solo quedó un cadáver.



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